Las letras de mi vida

“La poesía es ametódica porque lo quiere todo al mismo tiempo… No distingue porque no decide, porque no se decide a elegir, a escindir nada.”
— María Zambrano 
“Me estremecieron mujeres que la historia notó entre laureles, y otras desconocidas gigantes que no hay libro que las aguante…”
— Silvio Rodríguez

Nos dañamos en la misma proporción que nos amamos… Y nos amamos mucho.

“A veces también
se me acaban
las sonrisas para ti,
a veces también
se me acaban las
ganas de escribirte.
Pero te quiero,
ojalá lo entiendas,
siempre te quiero,
pero a veces mis abrazos
no tienen calor
y mi boca no sabe que decir…
Pero te quiero,
siempre te quiero,
cuando no te convengo,
cuando no me soportas,
cuando te odio, te quiero.”
— Alejandra Pizarnik (via cronicasdeuncronopio)

(vía vaniinh)

De pronto, se quiere escribir versos
que arranquen trozos de piel
al que los lea.

Se escribe así, rabiosamente,
destrozándose el alma contra el escritorio,
ardiendo de dolor,
raspándose la cara contra los esdrújulos,
asesinando teclas con el puño,
metiéndose pajuelas de cristal entre las uñas.

Uno se pone a odiar como una fiera,
entonces,
y alguien pasa y le dice:
“vente a cenar, tigrillo,
la leche está caliente”.

— 6
Retrato hablado de la fiera
Eduardo Lizalde

Cuando pienso en el vacío de una existencia -en este caso la “mía”- caigo en la cuenta de que esto no es sino un intento de enmascarar la realidad: no puede haber vacío donde todo está lleno de dolor. Un dolor metafórico y metafísico, que sin embargo me quema la carne que soy; un dolor infundado, viejo, roto.

fortunatoyjacinto:

"Cantamos a la vida en ocasiones / porque nos vamos a morir; / para qué habríamos de celebrar / bellezas pasajeras si eternos dioses fuéramos."  El Tigre sabe qué onda.  [Eduardo Lizalde, “Poemas de mi libreta Moleskine”, La Otra. Revista  de Poesía + Artes Visuales + Otras letras, núm. 1, oct.-dic. 2008, p. 35.]

fortunatoyjacinto:

"Cantamos a la vida en ocasiones / porque nos vamos a morir; / para qué habríamos de celebrar / bellezas pasajeras si eternos dioses fuéramos."

El Tigre sabe qué onda.

[Eduardo Lizalde, “Poemas de mi libreta Moleskine”, La Otra. Revista  de Poesía + Artes Visuales + Otras letras, núm. 1, oct.-dic. 2008, p. 35.]

(vía gilinhosplace-deactivated201403)

De pronto, se quiere escribir versos
que arranquen trozos de piel
al que los lea.

Se escribe así, rabiosamente,
destrozándose el alma contra el escritorio,
ardiendo de dolor,
raspándose la cara contra los esdrújulos,
asesinando teclas con el puño,
metiéndose pajuelas de cristal entre las uñas.

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=297&Itemid=1&limit=1&limitstart=3 (via tricotomiacruenta)
“Pequeños suicidios silenciosos. Extraño haber caído tan al fondo después de tantas precauciones. Se caminó toda la noche a tientas: no se lloró; no se gimió; ni siquiera se respiró todo lo que se necesitaba. Pero te descubrieron igual. Como si nada.”
Alejandra Pizarnik, Diarios, 22 de Julio 1962 (via unmardepasiones)

(Fuente: mariahell)